El derechos de los niños y las niñas a ser oìdos

El derecho de familia es un derecho de interés social, por ello en los procesos de familia, el o la magistrada asumen, a través de la dirección del proceso, el compromiso de no aislar la cuestión procesal de la cuestión de fondo.
En los procesos en donde intervienen menores, su opinión tiene que ser analizada con amplitud de criterio, considerando su edad y el grado de madurez que poseen.
El derecho de niño a ser oído es de orden público y tiene su fundamento en los tratados de derechos humanos, como por ejemplo, la Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 3, 9 y 12) y su doctrina (la Observación General n 12 del Comité sobre los Derechos del niño, que reconoce tal obligatoriedad a partir de la consideración del menor como persona moral y sujeto de derechos), la Convención Interamericana de Derechos Humanos (arts. 8, 19 y 25, CADH ) y su inteligencia a la luz de la Opinión Consultiva 17/2002 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 14, apto. I) y su Observación General 13 del Comité de Derechos Humanos, la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (art. 53) las Constituciones nacional (arts. 1, 18, 31,33, 75 incs. 22 y 23) y provincial (arts.11, 15 y 36.2), y las leyes nacionales (arts. 1, 2, 3, 5, 19, 24,27 y 29, ley 26.061) y provinciales aplicables (arts. 4, ley 13.298 y 3, ley 13.634).
Por lo tanto, no puede desconocerse a la hora de emitir un fallo judicial, la opinión del menor, a quien no puede anularse la posibilidad de tomar una decisión adecuada para su vida.

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